lundi, mars 03, 2008

PIMP M(T)Y POETRY: NON ORACIÓN AL BILLETE DE VEINTE PESOS


Querido Banco de México:



Sé que hemos mantenido poquísimo contacto en últimas fechas. Sin embargo, me animo a escribirte porque nuestra relación está siendo afectada por "unos vehículos", como diría mi querida Dulce Sarahí Villarreal Villarreal, que "yo no choqué, me chocaron". Así: él me mintió. Es decir: tú me mentiste. Era un juego y nada más.

Con el corazón destrozado y el pañuelo mojado: aquí vengo a contarte de "todas esas mentiras que en rojo tan sensual me diste". En efecto, le he contado a mi madre de nuestra relación. Ella ha puesto el Jesús de cabeza y al Santo niño bajo la cama: héroes no hacen falta cuando lo celestial lleva corcholata no premiada por cínica anorexia. Es fácil decir "te voy a extrañar", ¿pero por qué te voy a extrañar si no te he conocido? Pocas veces has salido de la casa del Spleen y su Slim Fast.

Y sí, tal vez yo deba resignarme y no llamarte más, tal vez yo deba respetarme y no rogarte más, tal vez deba dejar que vivan su romance presidencial. Así: como rola ochentosa que nunca acaba. Yo nací en mil novecientos ochenta y dos ¿y qué? A nadie le importa que ese año se publicara El mundo alucinante (1965) de Reinaldo Arenas. En francés: en efecto. Mejor dicho: por afecto. La realidad: nunca se publicó esa novela¿ ¿o será yo no nací? Ay, mi rey: yo nomás sé de aplicaciones y no de premiaciones con champán.

Quiero vivir: sí. Quiero soñar: sí. Quiero anclarme: no. Por eso mi madre no está de acuerdo con que me lleves a olerte en onírica estafa porque lo que "en verdad" quieres es una sábana. Tan tacaño. Tan uraño. Tan quinientón y solo. Por eso: mi madre reclama que para qué tanta mamada si no podré pagar la renta. Para qué tanta sobada si no se te para: ni un cáñamo de arte. Ni un cachito. Ni un rinconcito. Ni un último adiós. ¿Por qué no vienes nunca a mi vera?

Así le digo: es que la culpa la tienen ustedes. Todos: mi familia y mis amigos y mis compañeros de clase y mi clase social y mi social banquillo de los acusados y exhumados. ¿Si pienso en ti, en esa mirada de a veinte pesos? No quedan días de bonanza y caballos: yo era un perfecto brokeback mountain ¿y qué?

: ni a uno ni a otro ni menos a los que menos ni excepto a los que nunca: con todos ellos nomás pura mordedura de almohada y bye bye, firulais.

Sí: la culpa es suya: and yeah and no no no. Sí: no tengo vergüenza. Yo escribo primero con el cuerpo y luego con la cabeza. ¿No confías en mí? Pues es que la noche no es tan ancha non como una anchoa. Yo soy libre: sincero y penoso sí pero de qué me sirve hallar nuevas fórmulas si la beca me la niegan. De hecho: me la niegan. Y no me quejo: sólo quiero mis quince minutos de gastos pagados y localización central en primera página.

Quiero estos libros en muchos libreros: mis amigos y mi familia y mis exs y mis próximos y mis nunca y mis siempre. Por eso salgo afuera: ustedes tienen la culpa. ¿Qué hice yo para depender de ese labial y el perfume y una estética así como que "más o menos" kinky? Nada: lo sé: la culpa es suya.

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ustedes que no leen. que no compran libros. que no se pasean con loco afán en una librería como por un carl's jr. que no saben lo qué es el placer. que no tienen ni un mínimo de sentido extra. que sus ojos no siguen las líneas y las páginas y los títulos y las décimas escondidas en cada inicio de blogspot: soy yo escrito en esperanto.

¿Cómo quieren que viva cómodamente, que me paguen por una gira, que salga con la cabeza en alto sin nada del plan travesti y sus metáforas, que rente un hotel y me encierre a escribir una novela, que me inviten a fiestas donde lo más sano sea hablar de miopía, hipermetropía y astigmatismo?

¿Por qué, usted querido Banco de México, no comprende que voy hacia la muerte cada vez que escribo un poema y no encuentro respuesta y no hay alguien que sea sensible y vibre y truene y cuchiplanchee al son de mi lírica? Ajá: el sistema es apenas un síntoma.

¿Por qué, usted, cree que mi madre me culpa de desobligado y ocioso cuando todo lo que hago es entregarme a la humildad de los sonidos y las referencias de este vacío que me promete y promete...? Sí, fuiste hija: fuiste de naciste: el ser se prolonga por el apellido: la muerte tiene pies ligeros y nuestro idioma sufre con el amor: por eso: por lotro: el otro: nosotros: los pañuelos con mocos.

Lo sé: usted no tiene la culpa. Es el mundo. Es México: para qué miles de planes de lectura de acercamiento y sensibilización popular, para qué cantar a la gente las letras: mejor que se jodan: el que no paga, no valora:

ustedes que no pagan, no valoran.

Y sí: mi madre tiene razón con su "yo no podría". En efecto: ella no puede, es su hijo el que hace esto, el que se encierra a leer manifiestos y luego escribe un poco mal un poco bien pero con mucha humildad con mucha sanación. Yo, su hijo, el de la efermedad en el colón. Y sin embargo: mi madre lo hace. Ella que me ofrece una beca luego de la vida. Ella: mi madre, la de la beca vitalicia.

Por eso: Banco de México: por eso: yo escribo. Porque debajo de toda esa capa asquerosa del sistema está mi madre que me levanta y me sonríe y me pide que le ayude a plantar rosales en el jardín. Por eso: yo escribo. Mi madre: sí, lengua materna envolviéndome en significados y significantes. En total: yo.

Y si el mundo no lee: si el mundo no compra libros: si el mundo no se pasea por una librería: si el mundo no quiere sentir: si el mundo se niega: yo tengo mi sonoridad entera, íntegra: aquí en mi regazo nada le faltará. La íntima, la íntima, la humilde de las cosas: esa que se fue a un rancho y se dedico a leer: esa que esconde las referencias entre dos corchetes: esa que yo conocí y ay, ay, ay.

Pregunta: ¿Entonces ni una copita, Dulce Sarahí?

Respuesta: ¡¡¡QUÉ TE IMPORTA!!!... Ah, okei.

Por eso, querido Banco de México, por eso tanto reclamo: tanta farsa travestida de diablo de Lotería. Sólo un poco de neurastenia: sólo un poco de epifanía travestida de un nadito de crawl. Y sí: yo tengo unos poemas: tengo unos libros que nunca se agotarán por sí solos: tengo una esperanza cuyo nombre tú no identificarás.

Y sí, Banco de México, ni Freud ni tu mamá: nunca podrás negarme el derecho de escribir y publicar y replicarte que madures y me veas a la altura y me soportes. No, no pido tolerancia: olvida esas palabras: yo no soy revolucionario. Para eso mejor los símbolos: Pizarnik de lado, Piedra de inicio, Calvino en los poemas: el Nandino de premio: SER por aquí andas y te transformas en ESTAR.

Y lo sé: no te puedo cambiar. Querido Banco de México a veces me pareces una boba niña nice: y en efecto. Ya verás, al final yo ganaré

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¿crees que es un placer que caiga en tu red?

Dime adiós: ya no soy tu novio. Desde mañana me enfilaré a pedir empleo de jardinero y nunca más enredos y locas y vestidas y pobretones que sueñan con caricias a modo de Evita en el palco presidencial. No, no, no: yo soy libre y tú estás fragmentado. Todito, todido: bebe refresco con gas: sí, sí, ya basta de sus mentiras: te diré adiós por las dos: mi madre y mi sombra.

Sé que todo lo que digo se desprende de media hora de ocio y mi canto de Shakira en la orilla del río Santa Catarina: ay, desierto peor no podría aguantar: no podría nadar. no me tragues, no me tragues. Lo sé: todo lo que digo es parte de una estafa emocional: EMOs del mundo: no lean, no escriban, no compren libros: todo ya está jodido: mejor la muerte, ya lo dijo la Cerón: es perfección.

Y sí: a mitad del camino al paraíso: i walk. Quiero ser amado. Quiero ser leído. Quiero dilataciones oculares cuando el libro se abra y se divida en pares e impares. Quiero ser el que detrás de la sonrisa explote la lengua. Por afecto: me quejo.

Querido Banco de México: ¿y mis cincuenta mil pesos?

Querido Banco de México: ¿y mis cien billetes de a quinientos pesos?

Por afecto confieso: me amarraron como puerco... auch... :(

Lo sé: yo que escribo en la humildad de mi beca vitalicia: en la sanación de mi vaca familiar: en la concha de mi madre: ay, qué palabrotas con este hocico tan chiquito. Ay, cuánto reclamo y tan poca creatividad: estoy envuelto en mucho hilo dental. El albino lo dijo: la identidad. Ajá, mis dientes, let's go.

Y sí: estas líneas las quise escribir porque de orales ya estaba harto: una semana lejos de las teclas: ¿qué? Ajá. Aquí estoy. De nuevo. Lleno de residuos. Sarduy, soy tu hijo más tardío. Por eso me absuelvo. Por eso te absuelvo. Devuélveme mis billetes. Mis dientes. One way or another: ya lo dijiste. Soy yo quien escribe y el mejor protegido. Ajá: el sistema, un síntoma: no la enfermedad total, completa. Nunca el diagnóstico final.

Y aunque no quieras ver mis palabras, mis oraciones, mis sonidos, mis intestinos, mis pastillas, mis carnes inflamadas, ulcerosas, animosas, apalabradas, en cada rincón de este mundo que no quiere leer, que no quiere comprar libros, que no quiere sentir, que no comprende que esa es la forma idéntica en que la coca cola logró sus quince minutos de fama e infamia.
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Y hoy que sólo me queda este billete de veinte pesos: me quejo sobre su Benito Juárez, indio rico en bronce cuando estatua y tonalidad azul cuando de hule (porque ya ni para papel alcanza: igual a mí: yo que escribo en la luz de una pantalla). No se trata de que me sea imposible ser como mis amigos que leen a fuerza para recibir el dinero de una beca, escriben por encargo, entrevistan a tilde rapaz, traducen lo que sea sin conocer la declinación correcta. El hambre: el hambre de papel: de envoltura de sabritas para tacos esquineros no me basta.
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Sí: pero yo escribo poemas como yendo hacia la muerte. Es lo que tengo: una muerte contándome los segundos (esos mismos que utilizo para quejarme: sí, yo me quejo: yo quien dijo que nunca más perdería energía si se trataba de ir contra marea). Y sí: soy el mismo que no escribe ahora un poema, una novela, un fragmento sin género, porque cualquier letra o párrafo me acelera la ceguera aunque me postergue la privación espiritual.


Y sí: sin embargo... publico.

Òudi-Ló

7 commentaires:

Efrén G. Santiago a dit…

ps si como dice al final, sin embargo publicas,
sin embargo te agarras los huevos y la tripa cuando cruje jajaja y si no cruje ya crujirá...

La Doncella Dilatada a dit…

ah, ok.

Anonyme a dit…

esa no fui yo
fue el poeta sin boliche

La Doncella Dilatada a dit…

ah, ok.

trufa la rufa bufa en el ufo tufo nofo tefe enfentefendifi!

Elia Martínez-Rodarte a dit…

...y sin embargo publicas y se mueve...lo que sea que signifique esto.
abrazos.
e.

gabriela cantú westendarp a dit…

hacia la muerte a cada verso, pero qué otra cosa hay...

lou a dit…

... cómo te disfruto
beso