dimanche, septembre 24, 2006

La Incendia

Rumbea, Oh Madrid, la lujuria del durex Òudi-Ló; lujuria latinoamericana que causó muchos placeres al Monterrey de los artistas y dilettantes que se precipitaron en estampida sobre sus camas para abrir la carne del dios -amésele entre las palmas y los anocheceres- que del paladar ha saciado la gotera de las palabras claves como chido, chela y chigadamadre para salir de marcha con el divino Òudi-Ló.

lundi, septembre 18, 2006

Loquo: Madrid: La habitación ya está alquilada

El callejero.es me ubicó avenida abajo cuando la batería del iPod dejó sin soundtrack mi búsqueda fatalista de recién parido del ombligo de España. Toda la tarde estuve jugando a La Cantina. Música a máximo volumen mientras bebía cerveza en el baño del hostal. Siempre que se llega en soledad a una ciudad desconocida… etcétera. Qué estoy diciendo. Me falta concentración. Lo único que me centra es la música y la tecnología va en mi contra. Tarareo. Siempre somos extranjeros en toda ciudad. Incluso el cuerpo es una zona rural que se urbaniza con la moda. Caminé en sentido contrario sin darme cuenta hasta que me desenfoqué de mi pequeñísimo recuerdo del mapa de Google. No compré una guía ni acepté traer conmigo el plano que una amiga había usado años antes en su viaje de estudios. No quiero karmas de papel ni hechizos de tía cuarentona que con sus mejores intenciones había colgado un rosario a cada una de mis maletas. Tampoco niego que por eso pude encontrarlas en la banda: siempre las maletas prestadas son pérdida segura.

Llamo al intercomunicador del piso 2 A, de Alejandro Ferrant 7, Delicias después de caminar veinte minutos. Espero. Tarareo a Maria Daniela y su sonido láser: Esta-es-la-fiesta-de-mi-cumpleaños-los-voy-a–tratar-a-todos-como-mis-esclavos-esta-es-la-fiesta-de-mi-cumpleaños-los-voy-a-tratar-a-todos-como-mis-esclavos. La seguridad me invade. Esa habitación será mía. TodoMadridbarroconmissuelas. Allo, ¿sí?; Hola, soy Óscar, llamé hace rato para venir a ver la alcoba; Ah, sí, pero ya está alquilada, gracias. Un cierre seco. Mi boca no produce saliva. Me ahogo. Camino hacia la esquina. Me miro en un aparador. Sí, soy mexicano pero no tengo el nopalbeat en la frente. Incluso si no me asoleo puedo pasar por mezcla de raza aria y africano. Todo el ritmo se borra de mi cuerpo. Mil posibilidades: miróme por la ventana y no le agradé; ubicóme el precio por la caminada; desagradóle mi peineta y ejecutóme mala jugada. Me arrastro hasta un locutorio. Hago un par de llamadas a otras posibles rentas. Contestador. Llamada en espera. Otra habitación ya alquilada. Lista de fracasos hasta que uno acepta recibirme en cincuenta minutos. Pienso en comida-cerveza-sexo-Monterrey-amigos-mis ex’s-sexo-familia-añoranza de la hazaña-ira-sexo-ira.

Hola, ¿hablo con Marcos?; Sí, soy yo, ¿quién me busca?; Soy Óscar, el chico mexicano que te llamó para ver el piso; Ah, vale, pues que te he estado esperando; Pues eso mismo, acabo de llamar al intercomunicador y me han dicho que la habitación ya está alquilada; No, no es así, ¿Quién te ha dicho semejante idiotez?; No sé, sólo me han contestado eso y nada más; Ah, pues vale, yo estoy aquí, ¿Aún estás cerca?; Sí, en el locutorio de la esquina; Vale, vale, ¿entonces vienes?; Sí, me interesa mucho; Vale, pues te veo aquí; ¿Pero vas a abrir la puerta?; Claro, ¿por quién me tomas? ¿Un maniático? Tan sólo soy un españolete.

Llamo de nuevo. Rüidos guturales. Sospecho de todo. La electricidad libera el candado de la puerta del edificio. Subo al segundo piso. Al salir cuatro opciones. La derecha la mía. Puerta A. Timbro. Tarareo. Aspiro y exhalo. Vuelvo a timbrar. Una voz dice que pase, que la puerta está abierta. Al empujarla sólo la oscuridad de un pasillo: al final una luz se enciende recortando una silueta que me pide cierre antes de seguir. Obedezco y voy hacia él. Me saluda con respectivos dúo de besos en mejilla y casi comisura. Tufo a lubricante y/o desinfectante. No lo reconozco del todo. Me sujeta la mano y la sopera mirándome incómodamente. No es que mi pudor de mejicanito se haya pobleteado por las diez horas de viaje: no. Simplemente no me resulta atractivo ligarme al casero. No. No. No. Vaya, hay sitios pátoo.

Primero pasamos a un cuarto con mesa, sala y un estante de abuelita repleto de figurillas de cera. Me lanza preguntas directas a las que contesto con flechas casi monosílabas. Sí, queer, solo, mexicano, estudiante, no, soltero, sin compromiso, no gracias, vaya, sí, la independencia, 10 horas, aeromexico, excelente. Luego se levanta y vamos a una guardilla como ratonera donde tres computadoras hacen imposible la respiración. Se tira en la cama cuando le preguntó cuál es la que está ofreciendo y con la mano golpea la almohada que deja escapar un humo casi ideal para quinceañera que desciende la escalera de la fiesta por donde sólo veo sus dientes amarillos sonreírme. Esta no es una fiesta de cumpleaños. Y él no es Maria Daniela. Ni yo su sonido láser. Sujeta con fuerza mi antebrazo. Y me recuesta. En una de las máquinas inicia una canción sumamente pop. Se levanta y baila. Quizá unos gatos a su alrededor serían perfectos para inaugurar el Patético Madrileño. Quizá no haga falta nada. Dice que son Erre Way y me acusa de que los mexicanos hemos robado ese modelo a los argentinos, que hace poco estuvieron RBD y que ni a los talones. Poco sé de telenovelas y no soy un suicida para contradecirlo. En la pantalla una colegiala se desnuda a la puerta del Cole, un motociclista saca fuego del pavimento, la chica sube, los demás compañeros arrojan sus libros al aire. Patético americano. La decadencia. La resurrección mexicana. Pero como Santísima Anahí de las famélicas ninguna.

Lo miro atento. Pero él lo interpreta como crítica. Será tu puta madre, ya estás defendiendo la tierra, me grita. Tira abajo sus shorts diciéndome que primero hay tres pruebas. Me levanto y salgo de la habitación. Sujeta mi muñeca y me empuja hacia él. Cierro los ojos. Maria Daniela baila en medio de una lluvia de luces. Me lame el oído. Sacudo la cabeza. Lo alejo. Me aprieta. Es delgado pero con una fuerza ruda. Me empuja hacia la pared texturizada. Heridas en mi brazo. Avanzo y enciendo la luz a tientas. Él se ha quitado por completo los shorts. Y escupe. Me abraza y con la lengua me siento que me toca el fondo de mi oído izquierdo. Lo empujo sin parecer desesperado o temeroso. Quédate conmigo; No puedo, tengo una cita para comer con un amigo; Pues no vayas, putete mejicano. Me chupa sobre la playera a la altura de las tetillas. Me zafo y voy hacia la puerta. Se interpone. Estoy nervioso. Lo toco por miedo a que me golpee. Y él me abre la bragueta sacándome el miembro. Me pega el culo. Siento un tufo a mierda que me asquea. Me retiro. Cierro mi bragueta. Trato de abrir la puerta. Ni de coñazo te vas, me dice, ni lo creas; Mi amigo me espera para comer, de verdad; Ah, pues llámale y dile que llegarás tarde; No, no puedo, mejor regreso en dos horas; No, eso es mucho, mírame que caliente estoy. Desatracó la puerta. Me sujeta el brazo. Me daña. Cierro los ojos. Maria Daniela baila. Escapo.

Bajo por el ascensor. Apesto a Españolete cachondo y pedo. Diak. Diak. Tarareo. Diak. Al tratar de abrir la puerta del edificio me doy cuenta que debe ser abierta por un interruptor eléctrico. Me detesto. Golpeo el cristal para que me escuche una colegiala que cruza la calle pero lo que logro es que me saque la lengua para mostrarme su piercing. Rebeldía madrileña del Y2k-6. Me siento en las escalerillas. Maria Daniela aparece a mi lado. Baila y me regala una paleta: mi-vida-no-vale-nada-sin-la-barbie-secretaria. Tarareo a su ritmo: voy-a-tratarlos-a-todos-como-mis-esclavos-esta-es-la-fiesta-de-mi-cumpleaños. Subo por el ascensor. Timbro en el 2A. Nada. Toco con el puño. Timbro. Marcos abre la puerta, extiende la mano y me pide con el dedo sobre los labios que no haga rüido. Me niego. Me advierte que será más rápido si entro que si me quedo fuera. Me niego exigiéndole que abra la puerta del edificio. Me azota la puerta de su piso en mi cara. Angustia. Vuelvo al ascensor. Maria Daniela me sonríe desde los botones de los pisos. Me guiña un ojo. Luego saca la lengua mostrándome una pandita de gomita a forma de piercing.

Toco en la portería. Un anuncio: en paro los findes. Pateo la puerta, las paredes, la mesilla del recibidor. Espero.

Un minuto.

Dos minutos.

Tres minutos.

Quince minutos.

Veinticuatro minutos.

Toda la discografía de Maria Daniela y su sonido láser.

Aparece envuelta en tafetán. Me extiende un hacha. Sonríe. Y canta: quiero-quiero-quiero-que-tu-sepas-que-estoy-enamorada-de-tus-ojos-verdes-que-son-como-ensalada-me-tomo-unas-copas-bailo-desesperada-esta-noche-es-mía-corona-deseada. Sujeto el mango y pulso el segundo piso. El filo del hacha baila con el mejor beat fresoide. Abro los ojos. Marcos grita que si llamo a la puerta de algún vecino me acusará de ladrón. Levanto el hacha. Y canto: oh-oh-creo-que-estoy-metida-en-problemas. Lo decapito. Un chorro de luz gore me ensucia el rostro. Le doy otro golpe contra los brazos. Caen contra la duela. Se fragmentan. Maria Daniela apaga la luz y con una lámpara ilumina el pene de Marcos. Y canta: No-soy-el-tipo-de-chica-que-llora-debo-admitir-lágrimas-en-mis-ojos-No-soy-el-tipo-de-chica-que-dice-cosas-dulces-debo-admitir-que-lo-dije-en-secreto. Dejo caer el hacha. Un tajo. Dos tajos. Tres tajos. Y tarareo a su ritmo: Yo-no-soy-así-me-muero-por-ti-me-muero-por-ti-yo-no-soy-así. Maria Daniela toma el trozo que ha quedado de Marcos. Instantáneamente una cascada de luces la iluminan. Una corona aparece sobre su peinado. Y usa el pene como cetro. Y Canta: Miedo-miedo-de-caerme-que-estoy-muy-borracha-esa-aspirina-creo-que-era-una-tacha-luces-de-colores-y. Me abraza. Bajamos por el ascensor. Cierro los ojos. Nos sentamos en la escalerilla. Una hora después abrimos los ojos. Una señora llega con la compras. Y su hijo cierra la puerta cuando estamos a punto de salir. La señora grita con el acento más marcado de toda la España. Entonces su hijo abre la puerta con un botón que estaba debajo de la perilla. Estupidez mexicana. Maria Daniela abre los ojos. Sonríe. Y me canta: Voy-a-tenerte-a-mi-lado-y-jugar-contigo-Vas-a-hacer-lo-que-pida-Tendrás-que-ser-mi-juguete-Cumplir-mis-caprichos-Seguirme-la-corriente-Jugar-conmigo-Quiero-un-chicle-de-menta-y-una-paleta-Quiero-que-bailes-como-en-la-discoteca-Quiero-un-chicle-de-menta-y-una paleta.

(Aunque esto es literatura, también es una denuncia: 18:00 hrs, Sábado 16 de Sept, Madrid, España; Planeta Tierra).

mardi, septembre 05, 2006

Vergüenza de la humanidad: Ataques homofóbicos II

No basta con el DF sino que en Mty también hay quien se levanta ante esta mentalidad tan frijolera. Hay que levantarse todos para atender este llamado del terrorismo gubernamental. Ahora me llega este email de Joaquín Hurtado. Yo apoyo. Si tu apoyas haz acto de presencia cavafix@hotmail.com sólo así lograremos un paraíso.
*
C. Felipe Zambrano Páez
Secretario de Policía Preventiva de Monterrey
Presente.-

El respeto y la tolerancia son principios que las leyes mexicanas privilegian y defienden, por lo que el respeto a una preferencia sexual diferente es consecuente con el Estado de Derecho.
Estado de Derecho que Ud. debe respetar con estricto apego a la responsabilidad que la ciudadanía le ha conferido.

Como funcionario público Ud. está obligado a cumplir con lo establecido en esta materia en la Constitución –Artículo 1° de la Constitución federal y del estado de N.L, respectivamente-. Además del artículo 4 de la Ley federal para Prevenir y eliminar la discriminación (11de junio de 2003):

“Para los efectos de esta Ley se entenderá por discriminación toda distinción, exclusión o restricción que, basada en el origen étnico o nacional, sexo, edad, discapacidad, condición social o económica, condiciones de salud, embarazo, lengua, religión, opiniones, preferencias sexuales, estado civil o cualquier otra, tenga por efecto impedir o anular el reconocimiento o el ejercicio de los derechos y la igualdad real de oportunidades de las personas.

También se entenderá como discriminación la xenofobia y el antisemitismo en cualquiera de sus manifestaciones.”

Las preferencias sexuales son parte de la vida privada de los ciudadanos. Antes que emitir juicios de valor que no solamente violentan las leyes vigentes y fomentan el odio, el estigma, el rechazo y la violencia, Ud. debe poner el ejemplo y combatir el mal de la homofobia, la cual es una expresión de odio que lastima a la sociedad.

El prejuicio y el estigma son un obstáculo para la armonía social, socavan la moral comunitaria, legitiman el desprecio hacia los diferentes y justifican los crímenes de odio.

La homosexualidad NO es una enfermedad, si no una opción de la sexualidad como lo es la heterosexual. La homofobia, en cambio, sí es una patología mental que requiere atención urgente.

Por más que para Ud resulte insoportable el hecho de que dos hombres se manifiesten afecto públicamente, o que compartan con el género femenino maquillajes, vestuario, posturas, ademanes y deseos; sus juicios, son síntoma de un profundo problema mental que Ud. debe atenderse para no tener que lamentar eventos como los que han venido registrando los medios de comunicación donde se da cuenta de su total respaldo a subalternos de su Corporación que han hostigado y lastimado la dignidad de ciudadanos pacíficos al criminalizarlos por ser diferentes.

Como ciudadanos de esta gran ciudad capital le exigimos que cesen los abusos por parte del personal bajo su mando y que modere su lenguaje para que no vuelva a tratar por ningún motivo a los homosexuales como si fueran enfermos culpables.

Responsable de la carta: Joaquín Hurtado, escritor.
Columnista de La Jornada, sección Letra S.

Vergüenza de la humanidad: Ataques homofóbicos I

Ayer me enteré por el msn de un detestable hecho que lamento en el alma ocurrido a Sergio Téllez-Pon, Víctor Espíndola y a Óscar Mendez. Tres hombres a los cuales conocí en una fiesta hace algunos meses en el D.F., con ellos y este acto de injusticia comprendo que la pasión es una actitud de transparencia y no discriminación.
Hoy me ha llegado este email de Sergio, donde adjunta la nota de Anodis.
*
Queridos amigos, lamentablemente ahora no les escribo para enviarles algún texto o invitación de interés, sino para pedirles su solidaridad ante la agresión que sufrí la noche del sábado 2 de septiembre, por parte de unos funcionarios de la Secretaría de Seguridad Pública. Lo pintaba ser una noche de reventón, se convirtió en un verdadero infierno terrenal, llendo de una agencia del Ministerio público a otra. Bueno, a continuación podrán leer el reportaje de la agencia de noticias sobre diversidad sexual en la que colaboro y el cual pueden utilizar para reproducir en sus columnas o textos en los distintos medios en los que colaboran. Ojalá puedan ayudarme a denunciar esto públicamente, por mi parte ya estoy haciendo todo en el MP, la PGR, la CDHDF, el CONAPRED, la ILGA y demás asociaciones de lucha por los derechos gays y agresiones a periodistas. Muchas gracias de antemano y un saludo cordial a todos,

Sergio Téllez-Pon
*
Anodis :: Agencia de Noticias Sobre la Diversidad Sexual

5 de septiembre de 2006
Agreden a jóvenes gays en Zona RosaLa noche del sábado pasado, tres jóvenes gays fueron agredidos y uno de ellos golpeado en Zona Rosa por órdenes de un alto funcionario de la SSP del DF. Entre las víctimas, el director fundador de Anodis y el escritor Sergio Téllez-Pon.
por Redacción Anodis[contacto@anodis.com]

Tres jóvenes gays fueron agredidos la noche del pasado sábado 2 de septiembre en la Zona Rosa de la Ciudad de México. Víctor Espíndola y Sergio Téllez-Pon, director-fundador y colaborador de la Agencia de Noticias sobre Diversidad Sexual
De acuerdo con declaraciones de Téllez-Pon, los hechos ocurrieron alrededor de las 11:30. Se encontraba caminando con Víctor Espíndola y Oscar Mendez sobre Paseo de la Reforma; a la altura de Río de la Plata cruzaron el plantón y llegaron a la calle de Hamburgo, en la que dieron vuelta ala izquierda. A en ese tramo escucharon "A ver pinches putos, deténganse ahí", palabras que como explican las víctimas, antecedieron el ataque.
Entre los presuntos agresores, quienes viajaban en dos automóviles —cuatro en cada vehículo—, uno oscuro y el otro de color rojo con las placas 765 TUU, se encuentra un alto funcionario de la Secretaría de Seguridad Pública del DF quien ordeno el ataque. Uno de los agresores empujó a Téllez-Pon y posteriormente pateó en espalda, torso y pecho.
El director-fundador de Anodis.com informó que la denuncia principal fue presentada por el escritor Sergio Téllez-Pon, ya que el agente del Ministerio Público (MP) se negó a tomar tres denuncias individuales, situación que lo llevó a interponer otras quejas ante otras instancias.
"Sergio interpuso la denuncia; nosotros fungimos como testigos. El MP no quiso asentar en el acta el delito de discriminación, pues según él, no aparecía como tal en su computadora. La negación de este servicio nos orilló a interponer dos quejas más, una ante la Comisión de Derechos Humanos del DF y otra en la Procuraduría General de Justicia local", explicó el también comunicólogo.
Espíndola Villegas comentó que debido a las agresiones suscitadas han solicitado apoyo legal a distintas personas e instituciones, entre ellas Rodolfo Millán, abogado de Comisión Ciudadana Contra Crímenes de Odio por Homofobia (CCCCOH), Arturo Díaz Betancourt, representante del área de Diversidad Sexual en el Consejo Nacional para Prevenir y Eliminar la Discriminación (Conapred), de medios de comunicación como la Agencia NotieSe y de organizaciones LGBT como el Comité Orgullo México (Comac A. C.). (Anodis.com), respectivamente, fueron víctimas de la violencia al ser "confundidos" con sexo servidores, durante un operativo que pretendía "terminar con la prostitución ejercida en los alrededores".

De acuerdo con declaraciones de Téllez-Pon, los hechos ocurrieron alrededor de las 11:30. Se encontraba caminando con Víctor Espíndola y Oscar Mendez sobre Paseo de la Reforma; a la altura de Río de la Plata cruzaron el plantón y llegaron a la calle de Hamburgo, en la que dieron vuelta ala izquierda. A en ese tramo escucharon "A ver pinches putos, deténganse ahí", palabras que como explican las víctimas, antecedieron el ataque.
Entre los presuntos agresores, quienes viajaban en dos automóviles —cuatro en cada vehículo—, uno oscuro y el otro de color rojo con las placas 765 TUU, se encuentra un alto funcionario de la Secretaría de Seguridad Pública del DF quien ordeno el ataque. Uno de los agresores empujó a Téllez-Pon y posteriormente pateó en espalda, torso y pecho.
El director-fundador de Anodis.com informó que la denuncia principal fue presentada por el escritor Sergio Téllez-Pon, ya que el agente del Ministerio Público (MP) se negó a tomar tres denuncias individuales, situación que lo llevó a interponer otras quejas ante otras instancias.
"Sergio interpuso la denuncia; nosotros fungimos como testigos. El MP no quiso asentar en el acta el delito de discriminación, pues según él, no aparecía como tal en su computadora. La negación de este servicio nos orilló a interponer dos quejas más, una ante la Comisión de Derechos Humanos del DF y otra en la Procuraduría General de Justicia local", explicó el también comunicólogo.
Espíndola Villegas comentó que debido a las agresiones suscitadas han solicitado apoyo legal a distintas personas e instituciones, entre ellas Rodolfo Millán, abogado de Comisión Ciudadana Contra Crímenes de Odio por Homofobia (CCCCOH), Arturo Díaz Betancourt, representante del área de Diversidad Sexual en el Consejo Nacional para Prevenir y Eliminar la Discriminación (Conapred), de medios de comunicación como la Agencia NotieSe y de organizaciones LGBT como el Comité Orgullo México (Comac A. C.).
El periodista aseguró estar consciente de que el proceso legal puede ser complicado, pero confía tener más éxito en la estrategia política y mediática, donde "queremos sentar precedentes para lograr que el funcionario involucrado no cometa de nueva cuenta este delito. Conocer la identidad del jefe policíaco ayudará a que las personas denuncien, en caso de que hayan sido víctimas de una agresión como la nuestra", aseveró.
El sexo servicio en Zona Rosa
Espíndola Villegas y Téllez-Pon fueron informados por los sexoservidores de la calle de Hamburgo que los operativos violentos realizados en Zona Rosa para erradicar la prostitución gay en el lugar, se llevan acabo a principio de cada mes desde hace tiempo, sin embargo, no han habido denuncias debido a que el sexoservicio es ilegal.
El también ensayista Sergio Téllez, víctima central de agresiones por su orientación sexual, por discriminación y homofobia, como las calificó, espera que las autoridades correspondientes respalden las denuncias que en conjunto con Víctor Espíndola y Francisco Mendez, interpusieron ante distintos organismos.
Ante la confusión de la que fue objeto por parte de la policía para erradicar la prostitución de Zona Rosa, el columnista de Anodis.com destacó la importancia de regular el sexo servicio masculino, pues es la única forma de consignar dicha actividad, agregó.
"He pensado que es muy importante, dado que fuimos confundidos con sexo servidores, que se regule la prostitución masculina, igual que la femenina. Lo idóneo hubiera sido que los agresores llamaran a los prostitutos y posteriormente fueran llevados ante el juez cívico, pero no agredirlos como hicieron con nosotros y como normalmente lo hacen", manifestó.
Téllez-Pon destacó la idea de hablar con los sexo servidores de la calle Hamburgo para saber quiénes han sido atacados en las mismas circunstancias y tratar de convencerlos de que denuncien, pues objetó, sólo así podrían recibir apoyo de las instituciones que ahora mismo lo hacen con nosotros.

El periodista aseguró estar consciente de que el proceso legal puede ser complicado, pero confía tener más éxito en la estrategia política y mediática, donde "queremos sentar precedentes para lograr que el funcionario involucrado no cometa de nueva cuenta este delito. Conocer la identidad del jefe policíaco ayudará a que las personas denuncien, en caso de que hayan sido víctimas de una agresión como la nuestra", aseveró.
Historial homofóbico en el DF
Las detenciones policíacas arbitrarias contra gays en la capital, especialmente en la Zona Rosa de la Ciudad de México, representan sucesos que cada vez son más frecuentes. Un caso emblemático es el que vivieron Víctor Enrique López Díaz y César Solís Sánchez junto con otros cinco estudiantes.
Los jóvenes fueron detenidos violentamente por policías mientras caminaban por el conocido lugar; los uniformados hicieron alusiones burlonas sobre su orientación homosexual; sin explicarles fueron aprehendidos. En la agencia de Ministerio Público no les fue tomada declaración alguna y se les impidió hacer llamadas telefónicas.
Finalmente, el médico de guardia les informó el motivo de su detención: el arresto se debió a consecuencia de los operativos realizados en Zona Rosa "a efecto de limpiarla de homosexuales".
A las agresiones violentas en Zona Rosa también se agregan las consignas homofóbicas que incitan a los crímenes de odio, como el letrero que permaneció visible en el mismo lugar turístico y enunciaba "Haz patria: mata un gay, son siete años de buena suerte" (Milenio Diario, \np.24, martes 8 de octubre de 2002).
Debido a los incidentes ocurridos, el director fundador de Anodis, así como Téllez-Pon, hacen un llamado a los medios de comunicación para que asistan a la conferencia de prensa que acontecerá este miércoles 6 de septiembre en el Café Gallery de Londres, en Zona Rosa. El objeto, explicaron, es informar sobre los hechos violentos ocurridos.

De igual forma admitió que nunca había sido discriminado, y mucho menos atacado en la Ciudad de México por ser homosexual, circunstancia que lejos de afectar su vida, lo hizo confirmar sus convicciones como defensor gay de los derechos humanos. "Llevo viviendo 25 años en el DF; nueve de ellos como una persona homosexual. Lo que pasó fue algo sorpresivo para mí y sólo reforzó mis convicciones como tal", recalcó.

Respecto a la homofobia, el crítico literario expresó que las sociedades son tan numerosas, que en su gran mayoría se vuelven tolerantes ante ciertas manifestaciones sexuales, pero que siempre existirán individuos inconformes con la situación, "como el funcionario que nos atacó", refirió. Historial homofóbico en el DF

Las detenciones policíacas arbitrarias contra gays en la capital, especialmente en la Zona Rosa de la Ciudad de México, representan sucesos que cada vez son más frecuentes. Un caso emblemático es el que vivieron Víctor Enrique López Díaz y César Solís Sánchez junto con otros cinco estudiantes.

Los jóvenes fueron detenidos violentamente por policías mientras caminaban por el conocido lugar; los uniformados hicieron alusiones burlonas sobre su orientación homosexual; sin explicarles fueron aprehendidos. En la agencia de Ministerio Público no les fue tomada declaración alguna y se les impidió hacer llamadas telefónicas.

Finalmente, el médico de guardia les informó el motivo de su detención: el arresto se debió a consecuencia de los operativos realizados en Zona Rosa "a efecto de limpiarla de homosexuales".
A las agresiones violentas en Zona Rosa también se agregan las consignas homofóbicas que incitan a los crímenes de odio, como el letrero que permaneció visible en el mismo lugar turístico y enunciaba "Haz patria: mata un gay, son siete años de buena suerte" (Milenio Diario, p.24, martes 8 de octubre de 2002).

Debido a los incidentes ocurridos, el director fundador de Anodis, así como Téllez-Pon, hacen un llamado a los medios de comunicación para que asistan a la conferencia de prensa que acontecerá este miércoles 6 de septiembre en el Café Gallery de Londres, en Zona Rosa. El objeto, explicaron, es informar sobre los hechos violentos ocurridos.
Los hechos no dejan de existir sólo porque sean ignorados
http://www.anodis.com/